Editorial

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El Seguro y sus problemas

Si hay una institución que siempre está en boca de todo el mundo, esa es la Caja de Seguro Social y no precisamente por la buena forma en que ha sido administrada por todos los gobiernos, en dónde incluso algunos la han utilizado cómo su caja menuda.

La carencia de medicamentos, falta de insumos médicos quirúrgicos, citas demoradas y una atención brindada a veces a desgano, hacen de esta institución de salud que sus usuarios se tengan una opinión negativa de lo que se dice ser la primera entidad de seguridad social del país.

Por años, hemos sido testigos de las quejas constantes de sus usuarios tras recibir la negativa por la no entrega de las medicinas recetadas por los galenos para aliviar sus problemas de salud, o por el tiempo que deben esperar para una cita especializada o una cirugía, sin que nadie parezca verdaderamente entrar a resolver el problema de fondo.

Otro aspecto es las largas filas que desde muy temprano se forman en todas sus instalaciones por derechohabientes que deben casi dormir en sus estacionamientos para tratar de conseguir un cupo o realizarse algún tipo de examen.

Sus diferentes administradores, parece no haber entendido el verdadero problema de la CSS, ya que solo aplican paliativos para acallar las voces de protesta de parte de los usuarios, pero las calamidades persisten. De qué vale que se cuente con instalaciones en todo el país sí no se cuentan con los recursos suficientes para brindar una atención con calidad y eficiencia.

Otro aspecto que afecta a la Caja de Seguro Social son las repetidas huelgas que llevan a cabo sus funcionarios ya sea de salud o administrativos, siempre buscando mejoras salariales, pues nunca se ha visto una paralización de labores demandando mejores servicios para los usuarios. Esto sin mencionar las constantes protestas de pacientes por la falta de insumos para sus tratamientos.

Nos jactamos que vivimos en un siglo donde la tecnología moderna vive presente, pero no se aprovecha esa oportunidad para poder satisfacer la demanda de una manera más eficiente.  Aquí la realidad y la ficción no van de la mano, pues no se aplica bien; las prioridades sólo se brindan en algunas áreas, cuando estás deberían estar presentes en todas y cada una de sus unidades ejecutoras.

El personal que allí labora también debe estar revestido de verdadera calidad humana, eso de que no todos quieren laborar dónde se les necesite no debe suceder. Es hora de que verdaderamente, hagamos un esfuerzo porque nuestra prioridad sea que al Seguro no le falte nada y no verla cómo un botín político para cumplir compromisos de campaña.

Nuestra verdad sin importar a quien le duela.